Resonancia magnética de rodilla

Las lesiones de rodilla son muy frecuentes, especialmente, entre aquellos pacientes que realizan deportes, tales como, atletismo o fútbol. Entre las pruebas de diagnóstico para evaluar una lesión de rodilla. Las lesiones más frecuentes son, normalmente, meniscos rotos, roturas de  ligamentos o de cartílagos. La resonancia magnética es una de las pruebas de diagnóstico más fiable para el diagnóstico para evaluar una lesión en la rodilla.

¿En qué consiste una prueba de resonancia magnética de rodilla?

Una resonancia magnética es una técnica que permite estudiar y analizar una parte específica  de nuestro cuerpo, que además proporciona información sobre posibles lesiones y enfermedades.

¿Cómo se realiza una resonancia magnética?

Antes de dar inicio a la resonancia de rodilla, el personal del centro proporcionará todas las instrucciones pertinentes al paciente. En cuanto a la postura que éste deberá adquirir durante la prueba, en este caso, se colocará en la camilla tumbado bocarriba con las piernas estiradas y relajadas.

Posteriormente, la camilla se introducirá en el tubo de resonancia y dará comienzo la prueba que, en la mayoría de los casos, tendrá una duración de unos treinta minutos.

En el momento en el que el especialista prescriba una resonancia magnética de rodilla, el paciente deberá hacer conocedor al mismo en caso de poseer un marcapasos o cualquier tipo de implante metálico. Así como, en caso de padecer cualquier enfermedad renal o diabetes o padecer claustrofobia.

Es recomendable que el paciente acuda con ropa cómoda el día de la prueba.

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¿En qué casos se realiza una resonancia de rodilla?

Las lesiones de rodilla son una de las más atendidas por traumatólogos especialistas. Habitualmente, una lesión de rodilla requiere de realización de esta prueba.

La sintomatología que el paciente presente antes de someterse a una resonancia de rodilla puede ser muy variada. En la mayoría de los casos, el paciente experimenta dolor que, en muchos casos, afecta directamente a la movilidad de la articulación.

En otros casos, se experimenta inestabilidad en la zona que, impide, por ejemplo, andar de manera correcta, lo que puede llegar a provocar lesiones de otro tipo.

Además, la resonancia magnética de rodilla, se emplea en aquellos pacientes que han sufrido un derrame de líquido sinovial, con el objetivo de conocer el alcance y la localización exacta del mismo.

Por último, es una prueba que puede emplearse como control. Tanto en el preoperatorio de una patología de rodilla, como en el postoperatorio, con el objetivo de conocer cómo se desarrolla el tratamiento llevado a cabo y si los resultados son los esperados.

Patologías detectables en una resonancia cerrada de rodilla

Las patologías y lesiones detectadas mediante una resonancia magnética de rodilla son muy variadas, pero una de las más comunes es la rotura de menisco o de ligamento cruzado. Estas lesiones son muy habituales entre pacientes que juegan al fútbol y, en función del caso, podrá valorarse una cirugía.

En otros casos, la resonancia de rodilla, permite detectar tendinitis o lesiones en los tendones. Así como, enfermedades degenerativas, tales como la artrosis, que provoca un desgaste excesivo de huesos y cartílagos.

En algunas ocasiones, la resonancia magnética de rodilla, permite observar la existencia de un derrame sinovial que está provocando dolor agudo en el paciente. En estos casos, el tratamiento más habitual consiste en la realización de una punción que permita extraer dicho líquido.

En los casos de mayor gravedad, la resonancia de rodilla será el método de detección de tumores o metástasis óseas, procedentes de un cáncer primario localizado en otra zona del cuerpo.

En qué consiste la rotura de menisco y cuáles son sus principales síntomas

El cuerpo humano cuenta con 7 meniscos de los cuales 4 se encuentran en las rodillas. Un menisco interno y otro externo en cada extremidad.

La rotura del menisco es la lesión estrella. El menisco puede romperse con cualquier actividad en la que la rodilla sufra movimientos bruscos, como puede ser correr por la calle, saltar los peldaños de las escaleras o practicar algún deporte.

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Lesión del menisco interno

Como ya hemos comentado, las lesiones del menisco interno necesitan ser confirmadas mediante una resonancia magnética y en ocasiones se puede llegar a necesitar una cirugía reconstructora o sustitución de la zona dañada.

¿Cuáles son las lesiones de triada?

Si eres aficionado al fútbol, seguro que has escuchado hablar de la “lesión de tríada”. Esta se trata de una fractura o desgarro que aparece  en aquellas personas que practican deportes como son el fútbol o rugby.

Su gravedad es en tanto considerable, ya que combina tres patologías en una: el ligamento cruzado anterior (LCA), el lateral interno y el menisco. Esta suele producirse tras un impacto en la rodilla, por una rotación demasiado brusca o por una arrancada con impacto.

Para el tratamiento de este traumatismo, es esencial determinar el tipo y la gravedad de la misma y para ello, lo más fiable sería realizar una resonancia magnética. La clave  de ello es reparar o sustituir el menisco dañado y seguir rigurosamente los consejos de tu médico y fisioterapeuta.

Desgarro del ligamento cruzado anterior (LCA)

El ligamento cruzado anterior (LCA) es el más frecuente entre los desgarros de la Tríada y el que más suele requerir de una intervención quirúrgica. Los síntomas del LCA son la inflamación de la zona dañada, y la sensación de tener la rodilla algo inestable. Para diagnosticarlo, y tras una primera exploración, el paciente necesitará someterse a una resonancia magnética.

El tratamiento consiste en realizar ejercicios para minimizar el deterioro de los ligamentos afectados y, en caso de rotura, será necesario sustituir el menisco o el ligamento cruzado anterior. Finalmente, la recuperación se divide en varias fases que van desde la movilidad hasta el fortalecimiento muscular y la vuelta a una actividad normal.

Desgarro del ligamento cruzado medial (LCP)

La rotura del ligamento cruzado posterior  es similar al LCA. La diferencia es que éste se sitúa en el ligamento lateral medial, que también une el fémur con la tibia pero por la parte posterior y se trata de una rotura de tríada algo menos frecuente.

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Lesiones del cartílago articular de la rodilla

El cartílago es un tejido blando que protege a los huesos del roce entre articulaciones. Si dañamos los cartílagos situados en la rodilla lo más seguro es que necesitemos repararlo mediante una intervención quirúrgica.

Si sufres de una rotura del cartílago de la rodilla, te recomendamos acudir inmediatamente a tu médico. Él te recomendará reposo con movimientos suaves y sin forzar, así como tomar anti-inflamatorios o llevar rodillera. Además, es posible que necesites una cirugía re-constructora o reparadora.

Como se ha ido explicando, muchas de las lesiones de rodilla requieren de una resonancia magnética para que se pueda proporcionar información fiable sobre el tipo de lesión que presenta nuestra rodilla y poder solucionarlo a tiempo. En Magnetosur entregamos los resultados de tu resonancia magnética en menos de 24 horas.

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